domingo, 14 de diciembre de 2008

domingazo

Like Peter Pan or Superman
you will come to
save me

flashback 2

Me gusta tu risa. La repaso esta noche como quien repasa la guia T. Estoy tan perdida a veces. Tu risa es mi brújula. ¿A dónde vas a llevarme a pasear? Repaso la mueca, tus colmillos, las ganas de saciarte, de saciar. Repaso tus ojos en mi espejo. La dulce perversidad que a veces encuentro en

el respaldo de tu cama.




Matemos a las palomas. Una a una. Matémosla. Quiero desmembrarle las alas, desplumarlas, hacer con sus plumas un ramo blanco, grisáceo, para vos. Después ya no me pidas pruebas de amor. Con mis propias manos voy a matarlas. Voy a pisar con estos piecitos sus pequeñas cabezas. Siempre me gustaron. Pero ahora. Ahora no sé. Las voy disecar. Las voy usar de piedras preciosas para hacerte un collar. Vas a tener que colgarlo sobre

el respaldo de tu cama.



Tengo un souvenier para vos. Un recuerdo. Es un recuerdo blanco. Un recuerdo seco. Se toma de un trago como un vaso de tequila pero sin sal ni limón. Es un recuerdo monstruoso. Le comieron la lengua los ratones. Le sacaron los ojos las palomas. Es un recuerdo enfermo. Yo te lo vendo. No. No. Mejor te lo presto. Te presto este espantapájaros para que lo exhibas, espantes a las brujas o llames a los ángeles sobre

el respaldo de tu cama.

jueves, 11 de diciembre de 2008

flashback 1

Highschool lover

A mí Virgenes Suicidas me hace acordar a M.

A los avioncitos de papel que me tiraba en la biblioteca con frases adentro

A las paletas lollypop que me regalaba y la cartuchera que guardo llena de papeles de chupetines y mensajes crípticos

A la vez que me pasó a buscar y se llenó de perfume (y apestaba)

A las cosas molestas que me ponía debajo de la camisa del school (de dónde las sacaba)

A nuestras guerras de agua con jeringas en medio de las clases

A la escalera

Mis rateadas al balcón

Nuestras miraditas por la ventana

A las paredes de la escalera escritas con mi nombre

A los avioncitos de papel (sí, otra vez)

A la película llamada DIA DE LA INDEPENDENCIA (jajaj) (Eso es lo más)

El mensaje escrito sobre el banco

Su pin en mi corbata

A su sonrisa amplia



A los avioncitos de papel (otra vez, otra vez)


al estilo los amantes del círculo polar

domingo, 30 de noviembre de 2008

Pego una nota sobre la peli VIRGENES SUICIDAS que salió en Siamesa. Todos saben que es una de mis pelis preferidas. Sin embargo, todo esto no lo escribí yo. Pero cuando la leí tuve esa conexión casi casi como si la hubiera escrito. Ceci, además, es una amiga muy linda que no deja de sorprenderme.





Azul - Violáceo

Por Cecilia Musicco



Amanecer en un campo de juego, y en ese crepúsculo matutino, de somnolientos colores coagulados, se levanta Lux. En su personaje de virgen suicida, Kirsten Dunst con el pelo revuelto, testigo de todo acontecimiento, abre los ojos y busca sus zapatos.
La escena es corta, apenas son 40 segundos, pero de una contundencia letal. Lux no llora. Sólo abre los ojos, despeja los cabellos rubios- húmedos de solitario rocío- de su rostro. Mira al costado, él no está y ella lo sabía, de algún modo ya lo sabía. No maldice, no se lamenta, recoge sus zapatos desparramados y se va. La cámara no la acompaña, ella se va sola. Su voz no dice nada, pero ese campo, tan verde y tan pastoso, y esa luz… tan azul y casi violeta del amanecer lo refleja todo. Todo su ahogo y abandono de adolescente después de día de fiesta. Y con esto… la música… los sonidos de Air hacen el resto, dan marco a esa despedida ausente de Trip. Es la música, que en su poder recapitulador, nos dice a nosotros, a los espectadores, lo que Trip no le dijo a Lux: Adiós, eso fue todo…después el vacío.
Y si continuamos quince segundos más, en la próxima escena, vemos los ojos:
¿Tristes? ¿Rábicos? ¿Angustiados? ¿Desilusionados? de Lux, en el auto a su casa, con la sarcástica coronita de reina de la noche sostenida entre sus dientes.
Tampoco hay palabras, solo ojos afligidos.
Por supuesto que más tarde, en otro capítulo de la historia, Trip tendrá una explicación para todo ello. Pero eso ya no importa, no solo por que la explicación dada no es considerada técnicamente válida, sino porque simplemente… eso ya no importa.
Porque ya hemos aspirado de esa atmósfera triste y melancólica, de adolescente desencantada en esa experiencia de la nada, que nos propuso ese color tan azul violáceo sobre ese pasto salpicado de soledad.

sábado, 29 de noviembre de 2008

la frase del viernes:

- Y bueno... voy a hacer de cuenta que hoy es mi cumpleaños.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Dios salve a los clásicos

Estoy podrida de escuchar a mis amigos diciendo:

- No, no me digas que no la viste.

Me opongo a la creencia de que hay que mirarse todas las películas sin ninguna clase de pudor. Siempre hay que guardarse los clásicos para un momento especial de la vida. Es como con el sexo. Primero el deseo.

Lamentablemente los clásicos en el cine no abundan tanto como pensamos. Es más, son muy pocos. Sobre todo en proporción a la literatura. Por eso hay que utilizar cada uno con la precisión de desarme nuclear.

Pero bueno, ahora voy a hacer la confesión: sí, sí, horrorícense de mí: Nunca había visto Atrapado sin salida.

Qué hijo de puta Jack Nicholson. Qué buen actor. No es una novedad lo que estoy diciendo, pero el tema es que nunca soy muy fetichista con las actuaciones. Así que cuando yo halago a un actor (que no me parezca que está fuerte) es porque realmente me impacta. Jack es uno de esos. Y le digo Jack, re confianzuda.

Y hablando de actores, qué personaje más impactante el del indio. O el amerindio, para ser políticamente correcta (ja, ja). Ya desde el principio se nota que trae algo especial. Tal vez por ese cuerpo enorme que parece vacío, que se mueve como si fuera un hueco. Tal vez sea por la torpeza aparatosa de los cuerpos grandes. Pero ya desde lo corporal se va construyendo a este entrañable personaje en el psiquiátrico. El único cuerdo, tal vez. El camuflado. El único libre al final. (El de Billy también es muy lindo personaje.)

Bueno, es re tarde pero tenía ganas de postear algo. Ahora me voy a dormir y mi colchón ahuecado de un lado más que del otro me llama. Pero quería hacer estas observaciones.

Siempre me gustaron las metáforas corporales: es para pensar: el camuflaje, el cuerpo desbordado, la locura, los psiquiátricos, el cuerpo adoctrinado, el cuerpo preso, el cuerpo muerto.

Pienso en Leolo y su hermano que luego de ser humillado por los típicos guapitos del barrio, se vuelve musculoso y enorme, y sin embargo, vuelve a ser humillado por los mismos pelutoditos de siempre aunque pasen muchos años y sus pectorales se hayan vuelto tan enormes que apenas entre por la puerta. Esa escena es genial.

El miedo está adentro.

Sea uno muy grande.

Muy pequeño.

Hombre o mujer.

sábado, 25 de octubre de 2008

NUNCA TE CASES

ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE JANE AUSTEN Y BRIDGET JONES

(no pude resistir pegar esta nota que escribí hace un tiempo para no-retornable.com.ar, la revista amiga de revista siamesa).

Se puede decir que hoy en día hay un apogeo de llevar al cine las más clásicas novelas inglesas. Pero una cosa es llevar al cine y otra cosa es actualizar una obra. Para esto hay que haber dialogado con una novela, encontrarle los bordes, amar a sus personajes, saber darse cuenta en qué lugares trasciende las temporalidades, en qué lugares no. Hay pocos ejemplos rescatables de esto, pero indudablemente hay un éxito de taquilla de los últimos años que demuestran que eso es posible: El diario de Bridget Jones.

El diario de Bridget Jones, dirigida por Sharon Maguire, está basado en la novela de Helen Fielding, quien participó también en el guión de la película. Helen Fielding es una gran admiradora de Jane Austen y por eso se puede decir que El diario de… es una cita y un homenaje a Jane y a su novela Orgullo y Prejuicio. Cabe aclarar que se trata de una historia distinta, en el Londres actual, y no en el pequeño pueblo de Elizabeth Benett.

Jane Austen (1775-1817), de quien filmaron Orgullo y prejuicio, Emma, Persuasión y Sensatez y sentimientos, y recientemente, la película Becoming Jane -que intenta ser una biografía de la escritora -, tenía el don de retratar personajes cotidianos, sus diálogos, sus más nobles sentimientos y sus intereses más bajos. En sus libros, el matrimonio, lejos de ser una unión de las almas, era una unión de bienes materiales. Las mujeres eran retratadas como una parte más de ese intercambio. En la película, el eje del dinero, muy marcado en la novela, se corre para que predomine la mirada rosa de la comedia romántica.

En ambas obras, tanto Bridget como Lizzy, tienen que decidir entre dos galanes: uno que despierta admiración, que es buen mozo y seductor, y sin embargo, no es sincero, y otro, huraño y malhumorado, que siempre dice lo que no tiene que decir, pero que tiene buenos sentimientos. Ambas tienen que lograr casarse ya que el matrimonio es considerado el triunfo frente a sus adversarios, que son sencillamente todos aquellos que no lo consideraban posible, y es así mismo, el gran final feliz.

No sólo recrea situaciones de Orgullo y Prejuicio, El personaje de “Darcy”, interpretado en la película por Colin Firth, está basado en el personaje de “Darcy” de Orgullo y Prejuicio. La relación de ambas heroínas (o antiheroinas) con sus padres también se parece. Mujeres apegadas al padre, aunque la imagen del padre no sea muy fuerte. Alejadas de la imagen casi ridícula de la madre. Esta ridiculez es llevada al extremo en Bridget Jones, donde, en una suerte de actualización del personaje, la ridiculez de la madre se trata ahora de una ridiculez mediática.

Helen supo capturar de alguna manera de qué hablaba Austen. Porque más del orgullo o el prejucio, la sensatez o los sentimientos, la escritora sabía retratar las expectativas de las mujeres con respecto al amor. También de qué manera se siente la presión social del matrimonio. Recuerden la escena en qué Bridget Jones está sentada en una reunión de amigos cuando una de ellos le pregunta “y… qué se siente ser soltera a los 30”. De la misma manera, Elizabeth Bennet, debe soportar las miradas desaprobatorias de su madre y de sus amigas cuando rechaza a un pretendiente bastante idiota pero conveniente.

Otro personaje femenino muy repetido en las novelas de Austen es la mujer que, cansada de esperar a su galán, termina por casarse con el fin de más tranquilidad económica. Se le opone otra mujer, la heroína, que, a pesar de las presiones sociales de la época, su situación económica precaria, y la propia soledad, prefiere esperar y casarse por amor.

Tal vez ella misma tenía un poco de ambos personajes. Sus biógrafos hablan de un romance que tuvo en su juventud con un joven llamado Tom Lefroy. El joven llegó a su pueblo y comenzó a pretenderla casi inmediatamente. La gente hablaba de los dos (Ya saben lo que se dice: Pueblo chico…). Era escandalosa la manera en que estaban juntos en todos los bailes de sociedad. Pronto comenzó a rumorearse que iban a casarse. Sin embargo, algo pasó. Los historiadores no saben qué fue lo que determinó la separación. Jane sólo volvería a tener una propuesta matrimonial pasados sus treinta años. Dicen que primero aceptó y al otro día se arrepintió. Se hubiera casado sólo para mejorar la situación económica que no la trataba muy bien ni a ella ni a su madre, en una época que sólo los hombres podían heredar bienes.

Tal vez, de alguna manera, Jane Austen, era como una Bridget del Siglo XVIII, atribulada ella misma por los mismos pensamientos de matrimonio y soledad que recorren toda su obra. Pero Jane Austen no conoció lo que sus heroínas sí: el final feliz del matrimonio. Murió a los 42 años al lado de su hermana, Cassandra. Pudo disfrutar de mucho reconocimiento y unos modestos ingresos como escritora. Tom Lefroy le puso a su primer hija el nombre de Jane.