domingo, 12 de abril de 2009
Love Letter
Y cuando revolviendo tus cosas encontrás una carta de amor que nunca diste. Una carta de amor con todas las letras. Lo suficientemente cursi. Lo suficientemente única. Y la encontrás cuando ya el amor pasó. Cuando ya se fue. Pero el corazón y el estómago se te revuelven al unísono. Y no importa que hagas con la carta o con tus cosas revueltas. Esa carta, una carta de amor de cuando recién lo conocías, nunca la entregaste porque era demasiado sincera y ahora pertenece a tu museo emocional. Nada más. Ni nada menos.
viernes, 13 de marzo de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Acerca de los fantasmas
Me acuerdo que Casullo habló una vez en un teórico de la introducción del manifiesto marxista. Ahí se definía al marxismo como un fantasma que invadía a Europa. Hoy diría que el marxismo es el fantasma de lo que no fue. Pero yo no voy a hablar de movimientos políticos. Apenas puedo hablar de los míos, de los propios fantasmas, y también de los fantasmas de la gente que conozco.
Todos saben que yo creo en los fantasmas. Será por la influencia de mi abuela materna, increíble narradora de historias sobrenaturales. Creo en los fantasmas de una manera absoluta porque cada ser humano tiene sus propios fantasmas. Algunos tan metidos adentro que jamás se descubren hasta que salen de pronto.
El tema de los escritores es que somos mercenarios de nuestros recuerdos. Por eso mismo tenemos varias clases de fantasmas. Por un lado están nuestros padres, estén vivos o muertos, nuestros amantes, nuestros amigos. Todos son nuestros personajes. A todos los inventamos por muy reales que sean. E inventamos los fantasmas que los habitan.
Y por otro lado, como fantasmas, también están los escritores que leemos. Son los fantasmas que nos llevan, que nos poseen. Sus escenarios. Sus frases. Su ingenio.
A mí hay escritores que me habitan. Lo reconozco. Yo quiero ser la prole que no vino al mundo de las Brontë. Quiero ser la hija no reconocida de Rulfo. La ramera favorita de Baudelaire.
Pero bueno, no sólo los escritores estamos habitados por fantasmas. Todos tienen el suyo. A veces son tan pequeños. Tan imperceptibles. Algunos son tan cotidianos. Algunos tan evasivos.
Salí con un chico un par de veces que siempre decía lo mismo: “Todas mis ex novias me quieren menos una”.
Esa, la última, la que lo odiaba, era su fantasma.
Todos saben que yo creo en los fantasmas. Será por la influencia de mi abuela materna, increíble narradora de historias sobrenaturales. Creo en los fantasmas de una manera absoluta porque cada ser humano tiene sus propios fantasmas. Algunos tan metidos adentro que jamás se descubren hasta que salen de pronto.
El tema de los escritores es que somos mercenarios de nuestros recuerdos. Por eso mismo tenemos varias clases de fantasmas. Por un lado están nuestros padres, estén vivos o muertos, nuestros amantes, nuestros amigos. Todos son nuestros personajes. A todos los inventamos por muy reales que sean. E inventamos los fantasmas que los habitan.
Y por otro lado, como fantasmas, también están los escritores que leemos. Son los fantasmas que nos llevan, que nos poseen. Sus escenarios. Sus frases. Su ingenio.
A mí hay escritores que me habitan. Lo reconozco. Yo quiero ser la prole que no vino al mundo de las Brontë. Quiero ser la hija no reconocida de Rulfo. La ramera favorita de Baudelaire.
Pero bueno, no sólo los escritores estamos habitados por fantasmas. Todos tienen el suyo. A veces son tan pequeños. Tan imperceptibles. Algunos son tan cotidianos. Algunos tan evasivos.
Salí con un chico un par de veces que siempre decía lo mismo: “Todas mis ex novias me quieren menos una”.
Esa, la última, la que lo odiaba, era su fantasma.
domingo, 14 de diciembre de 2008
flashback 2
Me gusta tu risa. La repaso esta noche como quien repasa la guia T. Estoy tan perdida a veces. Tu risa es mi brújula. ¿A dónde vas a llevarme a pasear? Repaso la mueca, tus colmillos, las ganas de saciarte, de saciar. Repaso tus ojos en mi espejo. La dulce perversidad que a veces encuentro en
el respaldo de tu cama.
Matemos a las palomas. Una a una. Matémosla. Quiero desmembrarle las alas, desplumarlas, hacer con sus plumas un ramo blanco, grisáceo, para vos. Después ya no me pidas pruebas de amor. Con mis propias manos voy a matarlas. Voy a pisar con estos piecitos sus pequeñas cabezas. Siempre me gustaron. Pero ahora. Ahora no sé. Las voy disecar. Las voy usar de piedras preciosas para hacerte un collar. Vas a tener que colgarlo sobre
el respaldo de tu cama.
Tengo un souvenier para vos. Un recuerdo. Es un recuerdo blanco. Un recuerdo seco. Se toma de un trago como un vaso de tequila pero sin sal ni limón. Es un recuerdo monstruoso. Le comieron la lengua los ratones. Le sacaron los ojos las palomas. Es un recuerdo enfermo. Yo te lo vendo. No. No. Mejor te lo presto. Te presto este espantapájaros para que lo exhibas, espantes a las brujas o llames a los ángeles sobre
el respaldo de tu cama.
el respaldo de tu cama.
Matemos a las palomas. Una a una. Matémosla. Quiero desmembrarle las alas, desplumarlas, hacer con sus plumas un ramo blanco, grisáceo, para vos. Después ya no me pidas pruebas de amor. Con mis propias manos voy a matarlas. Voy a pisar con estos piecitos sus pequeñas cabezas. Siempre me gustaron. Pero ahora. Ahora no sé. Las voy disecar. Las voy usar de piedras preciosas para hacerte un collar. Vas a tener que colgarlo sobre
el respaldo de tu cama.
Tengo un souvenier para vos. Un recuerdo. Es un recuerdo blanco. Un recuerdo seco. Se toma de un trago como un vaso de tequila pero sin sal ni limón. Es un recuerdo monstruoso. Le comieron la lengua los ratones. Le sacaron los ojos las palomas. Es un recuerdo enfermo. Yo te lo vendo. No. No. Mejor te lo presto. Te presto este espantapájaros para que lo exhibas, espantes a las brujas o llames a los ángeles sobre
el respaldo de tu cama.
jueves, 11 de diciembre de 2008
flashback 1
Highschool lover
A mí Virgenes Suicidas me hace acordar a M.
A los avioncitos de papel que me tiraba en la biblioteca con frases adentro
A las paletas lollypop que me regalaba y la cartuchera que guardo llena de papeles de chupetines y mensajes crípticos
A la vez que me pasó a buscar y se llenó de perfume (y apestaba)
A las cosas molestas que me ponía debajo de la camisa del school (de dónde las sacaba)
A nuestras guerras de agua con jeringas en medio de las clases
A la escalera
Mis rateadas al balcón
Nuestras miraditas por la ventana
A las paredes de la escalera escritas con mi nombre
A los avioncitos de papel (sí, otra vez)
A la película llamada DIA DE LA INDEPENDENCIA (jajaj) (Eso es lo más)
El mensaje escrito sobre el banco
Su pin en mi corbata
A su sonrisa amplia
A los avioncitos de papel (otra vez, otra vez)
al estilo los amantes del círculo polar
A mí Virgenes Suicidas me hace acordar a M.
A los avioncitos de papel que me tiraba en la biblioteca con frases adentro
A las paletas lollypop que me regalaba y la cartuchera que guardo llena de papeles de chupetines y mensajes crípticos
A la vez que me pasó a buscar y se llenó de perfume (y apestaba)
A las cosas molestas que me ponía debajo de la camisa del school (de dónde las sacaba)
A nuestras guerras de agua con jeringas en medio de las clases
A la escalera
Mis rateadas al balcón
Nuestras miraditas por la ventana
A las paredes de la escalera escritas con mi nombre
A los avioncitos de papel (sí, otra vez)
A la película llamada DIA DE LA INDEPENDENCIA (jajaj) (Eso es lo más)
El mensaje escrito sobre el banco
Su pin en mi corbata
A su sonrisa amplia
A los avioncitos de papel (otra vez, otra vez)
al estilo los amantes del círculo polar
domingo, 30 de noviembre de 2008
Pego una nota sobre la peli VIRGENES SUICIDAS que salió en Siamesa. Todos saben que es una de mis pelis preferidas. Sin embargo, todo esto no lo escribí yo. Pero cuando la leí tuve esa conexión casi casi como si la hubiera escrito. Ceci, además, es una amiga muy linda que no deja de sorprenderme.
Azul - Violáceo
Por Cecilia Musicco
Amanecer en un campo de juego, y en ese crepúsculo matutino, de somnolientos colores coagulados, se levanta Lux. En su personaje de virgen suicida, Kirsten Dunst con el pelo revuelto, testigo de todo acontecimiento, abre los ojos y busca sus zapatos.
La escena es corta, apenas son 40 segundos, pero de una contundencia letal. Lux no llora. Sólo abre los ojos, despeja los cabellos rubios- húmedos de solitario rocío- de su rostro. Mira al costado, él no está y ella lo sabía, de algún modo ya lo sabía. No maldice, no se lamenta, recoge sus zapatos desparramados y se va. La cámara no la acompaña, ella se va sola. Su voz no dice nada, pero ese campo, tan verde y tan pastoso, y esa luz… tan azul y casi violeta del amanecer lo refleja todo. Todo su ahogo y abandono de adolescente después de día de fiesta. Y con esto… la música… los sonidos de Air hacen el resto, dan marco a esa despedida ausente de Trip. Es la música, que en su poder recapitulador, nos dice a nosotros, a los espectadores, lo que Trip no le dijo a Lux: Adiós, eso fue todo…después el vacío.
Y si continuamos quince segundos más, en la próxima escena, vemos los ojos:
¿Tristes? ¿Rábicos? ¿Angustiados? ¿Desilusionados? de Lux, en el auto a su casa, con la sarcástica coronita de reina de la noche sostenida entre sus dientes.
Tampoco hay palabras, solo ojos afligidos.
Por supuesto que más tarde, en otro capítulo de la historia, Trip tendrá una explicación para todo ello. Pero eso ya no importa, no solo por que la explicación dada no es considerada técnicamente válida, sino porque simplemente… eso ya no importa.
Porque ya hemos aspirado de esa atmósfera triste y melancólica, de adolescente desencantada en esa experiencia de la nada, que nos propuso ese color tan azul violáceo sobre ese pasto salpicado de soledad.
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