jueves, 18 de junio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
Henry and June
Y si uno escribe porque busca sentido? No sé bien si será por eso que se escribe pero después de todo hay mucha gente que utiliza la palabra. Debe ser porque esconde algo. Algo promiscuo y oscuro como un recipiente mágico.
domingo, 12 de abril de 2009
Love Letter
Y cuando revolviendo tus cosas encontrás una carta de amor que nunca diste. Una carta de amor con todas las letras. Lo suficientemente cursi. Lo suficientemente única. Y la encontrás cuando ya el amor pasó. Cuando ya se fue. Pero el corazón y el estómago se te revuelven al unísono. Y no importa que hagas con la carta o con tus cosas revueltas. Esa carta, una carta de amor de cuando recién lo conocías, nunca la entregaste porque era demasiado sincera y ahora pertenece a tu museo emocional. Nada más. Ni nada menos.
viernes, 13 de marzo de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Acerca de los fantasmas
Me acuerdo que Casullo habló una vez en un teórico de la introducción del manifiesto marxista. Ahí se definía al marxismo como un fantasma que invadía a Europa. Hoy diría que el marxismo es el fantasma de lo que no fue. Pero yo no voy a hablar de movimientos políticos. Apenas puedo hablar de los míos, de los propios fantasmas, y también de los fantasmas de la gente que conozco.
Todos saben que yo creo en los fantasmas. Será por la influencia de mi abuela materna, increíble narradora de historias sobrenaturales. Creo en los fantasmas de una manera absoluta porque cada ser humano tiene sus propios fantasmas. Algunos tan metidos adentro que jamás se descubren hasta que salen de pronto.
El tema de los escritores es que somos mercenarios de nuestros recuerdos. Por eso mismo tenemos varias clases de fantasmas. Por un lado están nuestros padres, estén vivos o muertos, nuestros amantes, nuestros amigos. Todos son nuestros personajes. A todos los inventamos por muy reales que sean. E inventamos los fantasmas que los habitan.
Y por otro lado, como fantasmas, también están los escritores que leemos. Son los fantasmas que nos llevan, que nos poseen. Sus escenarios. Sus frases. Su ingenio.
A mí hay escritores que me habitan. Lo reconozco. Yo quiero ser la prole que no vino al mundo de las Brontë. Quiero ser la hija no reconocida de Rulfo. La ramera favorita de Baudelaire.
Pero bueno, no sólo los escritores estamos habitados por fantasmas. Todos tienen el suyo. A veces son tan pequeños. Tan imperceptibles. Algunos son tan cotidianos. Algunos tan evasivos.
Salí con un chico un par de veces que siempre decía lo mismo: “Todas mis ex novias me quieren menos una”.
Esa, la última, la que lo odiaba, era su fantasma.
Todos saben que yo creo en los fantasmas. Será por la influencia de mi abuela materna, increíble narradora de historias sobrenaturales. Creo en los fantasmas de una manera absoluta porque cada ser humano tiene sus propios fantasmas. Algunos tan metidos adentro que jamás se descubren hasta que salen de pronto.
El tema de los escritores es que somos mercenarios de nuestros recuerdos. Por eso mismo tenemos varias clases de fantasmas. Por un lado están nuestros padres, estén vivos o muertos, nuestros amantes, nuestros amigos. Todos son nuestros personajes. A todos los inventamos por muy reales que sean. E inventamos los fantasmas que los habitan.
Y por otro lado, como fantasmas, también están los escritores que leemos. Son los fantasmas que nos llevan, que nos poseen. Sus escenarios. Sus frases. Su ingenio.
A mí hay escritores que me habitan. Lo reconozco. Yo quiero ser la prole que no vino al mundo de las Brontë. Quiero ser la hija no reconocida de Rulfo. La ramera favorita de Baudelaire.
Pero bueno, no sólo los escritores estamos habitados por fantasmas. Todos tienen el suyo. A veces son tan pequeños. Tan imperceptibles. Algunos son tan cotidianos. Algunos tan evasivos.
Salí con un chico un par de veces que siempre decía lo mismo: “Todas mis ex novias me quieren menos una”.
Esa, la última, la que lo odiaba, era su fantasma.
domingo, 14 de diciembre de 2008
flashback 2
Me gusta tu risa. La repaso esta noche como quien repasa la guia T. Estoy tan perdida a veces. Tu risa es mi brújula. ¿A dónde vas a llevarme a pasear? Repaso la mueca, tus colmillos, las ganas de saciarte, de saciar. Repaso tus ojos en mi espejo. La dulce perversidad que a veces encuentro en
el respaldo de tu cama.
Matemos a las palomas. Una a una. Matémosla. Quiero desmembrarle las alas, desplumarlas, hacer con sus plumas un ramo blanco, grisáceo, para vos. Después ya no me pidas pruebas de amor. Con mis propias manos voy a matarlas. Voy a pisar con estos piecitos sus pequeñas cabezas. Siempre me gustaron. Pero ahora. Ahora no sé. Las voy disecar. Las voy usar de piedras preciosas para hacerte un collar. Vas a tener que colgarlo sobre
el respaldo de tu cama.
Tengo un souvenier para vos. Un recuerdo. Es un recuerdo blanco. Un recuerdo seco. Se toma de un trago como un vaso de tequila pero sin sal ni limón. Es un recuerdo monstruoso. Le comieron la lengua los ratones. Le sacaron los ojos las palomas. Es un recuerdo enfermo. Yo te lo vendo. No. No. Mejor te lo presto. Te presto este espantapájaros para que lo exhibas, espantes a las brujas o llames a los ángeles sobre
el respaldo de tu cama.
el respaldo de tu cama.
Matemos a las palomas. Una a una. Matémosla. Quiero desmembrarle las alas, desplumarlas, hacer con sus plumas un ramo blanco, grisáceo, para vos. Después ya no me pidas pruebas de amor. Con mis propias manos voy a matarlas. Voy a pisar con estos piecitos sus pequeñas cabezas. Siempre me gustaron. Pero ahora. Ahora no sé. Las voy disecar. Las voy usar de piedras preciosas para hacerte un collar. Vas a tener que colgarlo sobre
el respaldo de tu cama.
Tengo un souvenier para vos. Un recuerdo. Es un recuerdo blanco. Un recuerdo seco. Se toma de un trago como un vaso de tequila pero sin sal ni limón. Es un recuerdo monstruoso. Le comieron la lengua los ratones. Le sacaron los ojos las palomas. Es un recuerdo enfermo. Yo te lo vendo. No. No. Mejor te lo presto. Te presto este espantapájaros para que lo exhibas, espantes a las brujas o llames a los ángeles sobre
el respaldo de tu cama.
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